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Planeta patito.
El Premio Iberoamericano en Honor a la Excelencia Educativa
Roberto Rodríguez Gómez
Campus Milenio Núm 290 [2008-09-25]
 

El pasado 16 de julio, los diez integrantes del Foro de ex ministros de educación de Ecuador denunciaron “el carácter fraudulento del Premio Iberoamericano en Honor a la Excelencia Educativa” que otorga cada año, desde 2004, el llamado Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa (CIHCE). Haciéndose eco del pronunciamiento, el ministro en funciones, Raúl Vallejo, hizo oficial el deslinde del Ministerio con respecto de la “Cumbre Iberoamericana”, que celebró el CIHCE en Guayaquil en agosto, y también rechazó el premio que le iban a otorgar.

En principio, el foro se inconformó porque en la convocatoria a la cumbre figuraba el Ministerio de Educación como entidad patrocinadora. Pero, además, externó un punto de vista adverso sobre el procedimiento seguido para otorgar los premios y reconocimientos.

El comunicado incluye la siguiente advertencia: “Alertamos a la ciudadanía ecuatoriana y a la comunidad internacional por la manera irregular con la que este consejo viene conduciendo sus actividades y otorgando reconocimientos, premios de excelencia académica, doctorados en filosofía, en educación, honoris causa, maestrías y demás medallas, trofeos, diplomas y galardones a los cuales acceden los premiados mediante compra, a través de la postulación enviada por el CIHCE por correo electrónico de manera indiscriminada, o sencillamente autopostulándose. Este año el premio tiene un precio de mil 700 dólares de EUA. Como es obvio dichos premios no tienen ninguna validez”. El texto completo puede ser consultado en la página http://www.ecuadorinmediato.com/noticias/83123/

La representación del CIHCE no tardó en contestar. En una primera carta simplemente se comunica al titular del órgano gubernamental que la inclusión del logotipo del ministerio en la publicidad de la cumbre obedeció a “un error totalmente involuntario y sin mala fe” (17 de julio 2008). Una segunda misiva, firmada por el presidente de CIHCE, Santiago Duarte, aclara que “los títulos que otorgamos son honoríficos y no académicos y los entregamos en reconocimiento a las hojas de vida (currículo) y a los aportes al desarrollo de una nueva educación” (21 de julio 2008). Tanto la declaración del ministro de Educación como las respuestas del CIHCE pueden verse en la sección de noticias del portal del ministerio (http://www.educación.gob.ec/).

La segunda carta del CIHCE agregó otros elementos. En primer lugar, que los premios han sido recibidos “por brillantes personalidades más importantes (sic) de la educación iberoamericana, además de 300 rectores de reconocidas Universidades de Iberoamérica”, y que el Consejo Directivo Internacional está “integrado por personalidades de la educación de Iberoamérica reconocidas por Universidades de Iberoamérica con Títulos de Doctor Honoris Causa y Profesores Honorarios, por la excelencia de nuestra Plataforma ideológica del cambio de la educación que cuenta con el respaldo y la simpatía de muchos de los participantes que la están aplicando y que creen en una mueva educación para lograr seres humanos sanos, felices y prósperos”.

El lector puede revisar en el sitio web del CIHCE qué universidades y cuáles personalidades han obtenidos tales premios y formarse una opinión. La mía es desfavorable y creo que los ex funcionarios ecuatorianos tienen toda la razón. Es verdad que nada impide a un organismo privado otorgar o comerciar los premios que le convenga pero, eso sí, la concesión (o venta) de títulos y grados sin un aval académico claro, así sean “honoríficos”, es un práctica indebida que roza el terreno de la ilegalidad. Este proceder le reserva al CIHCE un sitio de primera fila en el Planeta patito.

En internet se narran y documentan, con lujo de detalles, varios casos del modus operandi del CIHCE para convocar, seleccionar y solicitar el pago por sus “reconocimientos”. Por ejemplo, el informático español José Luis L. Dasilva cuenta que “nunca he sido educador ni he tenido nada que ver con la educación —como no sea con la de mis hijos— y nunca he dirigido institución alguna, ni educativa ni de ninguna otra especie (pero) he sido considerado por el Consejo Iberoamericano en Honor a la Calidad Educativa merecedor del Premio a la Excelencia Educativa”. Su narración transcribe la correspondencia que tuvo con el CIHCE, incluso reproduce la carta en que se le comunica que ha sido acreedor del título de “Magister en Gestión Educativa” y del reconocimiento como “Honorable Educador Iberoamericano”. No omite los datos acerca de la cantidad de dinero solicitada y los de las cuentas bancarias donde debía hacer el depósito para finiquitar el trámite. Puede verse en: http://www.arrakis.es/~joldan/premio.htm.

Lo comentado viene a cuento porque el próximo 15 de noviembre se celebrará en la Ciudad de México, en el Hotel Camino Real, la segunda entrega de reconocimientos 2008. Mucho ojo. Sobre todo los rectores, autoridades y académicos de las IES que hayan sido nominados harían bien en sacar la lupa y mirar con cuidado de qué se trata este truculento asunto. Aún hay tiempo. Tomen en cuenta que hay premios que desprestigian. También a la SEP convendría revisar el tema para evitarse una desagradable sorpresa, pues en las cartas de aceptación remitidas a los ganadores del premio 2008 se incluye, entre las entidades patrocinadoras, a la “Secretaría de Educación de México” (sic). Véase el faccimil en: http://www.epe.edu.co/cartas.htm.

Es muy improbable que la SEP esté metida en el enjuague. De todos modos, mejor si lo aclara.


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