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Comie: lecciones y propuestas
Pedro Flores Crespo
Campus Milenio Núm 340 [2009-10-08]
 

El Décimo Congreso Nacional de Investigación Educativa realizado en la bullanguera ciudad de Veracruz del 21 al 25 de septiembre se caracterizó por una creciente presencia de jóvenes investigadores, por la ausencia de las autoridades educativas de primer nivel y por el reconocimiento a destacados investigadores de la educación que han sido pioneros de áreas clave como la filosofía, la política educativa, la evaluación, la calidad, la economía de la educación y la interculturalidad.

Asimismo, el Décimo Congreso del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (Comie) demostró que lo multitudinario es relativamente controlable. A pesar de haber miles de asistentes, cientos de ponencias y decenas de requerimientos, el equipo directivo y logístico del Comie salió airoso. Felicidades al ex presidente del consejo y a los infalibles miembros de su equipo de la Ciudad de México, Boca del Río y Xalapa.

¿Qué sigue? Considero que el Comie se encuentra en un buen momento para reflexionar sobre cómo encauzar mejor sus esfuerzos en el futuro. En primer lugar, tendría que pensarse en cómo canalizar la fuerza desplegada por jóvenes investigadores que gradualmente se han ido formando y que empiezan a hacer de la investigación educativa su campo de estudio. En esto, la presencia de perfiles cada vez más multidisciplinarios es notable y esto es un aliciente, pues la complejidad de los fenómenos educativos y sociales parece requerir miradas interdisciplinarias. En este punto, los investigadores tendríamos que ser honestos y pensar si la creciente agregación de áreas temáticas en la estructura del Comie —o las ya existentes— responden a esta necesidad científica o si es simplemente un nicho de intereses particulares de algunos colegas.

Estos puntos deben ser discutidos en espacios plurales y abiertos y por ello considero necesario la realización de un encuentro de estudiantes de posgrado en educación un día antes de la inauguración del magno congreso. La razón de esta propuesta se basa en que es imprescindible cultivar nuevos liderazgos académicos que contribuyan a establecer un renovado diálogo con investigadores de amplia trayectoria y, sobre todo, que apoyen la construcción de una nueva cultura intelectual, política y organizacional del consejo.

Como segundo punto está la ausencia de las autoridades educativas de primer nivel en las actividades del Décimo Congreso del Comie. La pregunta que levanta este punto es si realmente el Comie —o el gremio de investigadores— es un interlocutor de peso y valorado por la SEP. No lo parece y para muestra un botón: a los congresos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) no sólo asiste el secretario de Educación Pública, ¡sino hasta el presidente de la república! Respaldar con la presencia de la autoridad un encuentro de un actor político tiene un significado, no asistir, también.

La pregunta es si le debe importar al Comie contar con la presencia del secretario y los subsecretarios en sus encuentros académicos y para qué. Hay necesidades financieras que apuntan hacia una respuesta afirmativa y ojalá los académicos resolviéramos pronto este punto; no obstante, también existe otro nivel de reflexión que bien podría ser tema de debate. ¿Debe el Consejo Mexicano de Investigación Educativa seguir buscando a toda costa influir con su trabajo en la política educativa del país? A mi parecer, la preocupación no debe mirar fijamente tal aspiración, sino en coordinar los esfuerzos para diseñar y conducir estudios de alta calidad teórica, metodológica y empírica que por sus bondades puedan ser comunicados efectivamente a públicos amplios y si tocan la puerta de algún funcionario ilustrado, qué bueno y si no, de cualquier manera la comunidad de investigadores habrá avanzado en el conocimiento. Total, para eso nos pagan, no para andar preocupándonos que la autoridad nos haga caso.

Pienso que el Comie tiene que replantearse sus funciones académicas y de interlocución en el actual escenario político que ofrece reglas políticas e institucionales anticuadas, dignas de un priismo reconfigurado y dentro el cual advierto muy difícil que los investigadores educativos, como conglomerado, podamos hacer la diferencia en los procesos de política pública.

Tercer y último punto. El reconocimiento a investigadores de amplia trayectoria es una muestra de generosidad. Qué bueno que el Comie retomó esta actitud que honestamente en México no es común. Recordemos que Carlos Fuentes una vez dijo que México y los mexicanos, a pesar de ser extraordinarios, raramente “perdonamos el éxito”. Por ello, si alguien trabajó constante y sistemáticamente por la investigación educativa de México, hay que reconocerlo y valorarlo en su justa dimensión. Pero el reconocimiento no puede quedarse sólo en el aplauso, habrá que homenajear a la persona, pero también al pensamiento que finalmente es lo que permanece y lo que nos hace avanzar en la intelección de los problemas educativos y sociales del país. Por ello, requerimos un Comie renovado en lo teórico y en lo práctico, enfocado a promover la reflexión y la crítica, y generoso y transparente en sus formas y contenidos. En lograrlo, todos tenemos una responsabilidad.


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Last modification: August 20 2012 12:25:29.  

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